EN VIVO
Unidad de Restitución de Tierras revisa procesos estancados en Magdalena y AtlánticoColombia perdió 686.000 empleos en agosto: el desempleo desestacionalizado tocó su nivel más alto en dos añosMilei privatiza el agua de la capital argentina tras alzas del 538 % en las tarifasDe la Espriella firmó polémico decreto que restringe casos de protesta a días de las marchas del 14 de octubreA 59 años de la caída del Che Guevara tras combatir la dictadura de Batista y emprender la lucha por América LatinaEl apoyo científico de Rusia en Latinoamérica logra tratar el cáncer a más de 4.000 metros de alturaUnidad de Restitución de Tierras revisa procesos estancados en Magdalena y AtlánticoColombia perdió 686.000 empleos en agosto: el desempleo desestacionalizado tocó su nivel más alto en dos añosMilei privatiza el agua de la capital argentina tras alzas del 538 % en las tarifasDe la Espriella firmó polémico decreto que restringe casos de protesta a días de las marchas del 14 de octubreA 59 años de la caída del Che Guevara tras combatir la dictadura de Batista y emprender la lucha por América LatinaEl apoyo científico de Rusia en Latinoamérica logra tratar el cáncer a más de 4.000 metros de altura
Internacional

A 59 años de la caída del Che Guevara tras combatir la dictadura de Batista y emprender la lucha por América Latina

Foto: Archivo

El 9 de octubre de 1967, en una precaria aula de la escuela rural de La Higuera, en las estribaciones selváticas del departamento de Santa Cruz (Bolivia), fue ejecutado de manera sumaria Ernesto «Che» Guevara de la Serna. Capturado la jornada previa en la Quebrada del Yuro tras quedar herido y con su fusil inutilizado en combate contra el ejército boliviano —en una operación supervisada por agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA)—, su muerte a los 39 años selló el final de la guerrilla de Ñancahuazú y consolidó una de las trayectorias políticas y militares más influyentes de la historia contemporánea de América Latina.

A casi seis décadas de su desaparición física, la trayectoria del médico argentino trasciende la confrontación de la Guerra Fría. Su figura se mantiene como un referente de coherencia entre pensamiento y acción en la izquierda mundial, marcado por su participación decisiva en el derrocamiento del régimen de Fulgencio Batista en Cuba, su paso por la administración pública de la isla y su renuncia posterior a los cargos de Estado para internacionalizar la resistencia popular en África y el Cono Sur.

El viaje formativo: del estetoscopio a la conciencia continental

Nacido en Rosario en 1928 en el seno de una familia de clase media ilustrada, Ernesto Guevara combinó sus estudios de Medicina en la Universidad de Buenos Aires con prolongadas travesías por el continente. Entre 1951 y 1952, a bordo de una motocicleta junto a Alberto Granado, recorrió Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela.

El contacto directo con los leprosarios de la Amazonía, las condiciones de semiesclavitud de los mineros del cobre en Chuquicamata y la marginación estructural de las comunidades indígenas andinas transformaron su vocación. La medicina individualista dio paso a la convicción de que los problemas de salud pública eran inseparables de las relaciones de opresión económica y dependencia externa.

El catalizador definitivo de su pensamiento ocurrió en 1954 en Guatemala. Allí fue testigo presencial del derrocamiento del presidente reformista Jacobo Árbenz mediante un golpe militar auspiciado directamente por el gobierno de Estados Unidos para proteger los intereses territoriales de la United Fruit Company. Este episodio convenció a Guevara de que las transformaciones democráticas profundas en la región no lograrían sostenerse sin la resistencia armada y la movilización popular organizada.

La Sierra Maestra y el quiebre militar en Santa Clara

Refugiado en México a mediados de 1955, conoció a los hermanos Fidel y Raúl Castro, quienes preparaban la expedición armada del Movimiento 26 de Julio. Integrado inicialmente como médico del destacamento, Guevara zarpó en el yate Granma en noviembre de 1956 junto a otros 81 combatientes hacia las costas cubanas.

Tras la emboscada inicial de Alegría de Pío, asumió responsabilidades de mando militar en la cordillera de la Sierra Maestra, donde demostró disciplina táctica, rigor operativo y una capacidad organizativa que lo llevó a ser el primer guerrillero ascendido al rango de comandante por Fidel Castro.

Su mayor consagración estratégica tuvo lugar a finales de diciembre de 1958 durante la Batalla de Santa Clara. Al frente de la Columna 8 Ciro Redondo, el Che planificó el descarrilamiento y asalto a un tren blindado cargado con armamento pesado y tropas de élite del régimen. La toma de esta ciudad neurálgica cortó la comunicación de la isla en dos y precipitó, en pocas horas, la huida intempestiva del dictador Fulgencio Batista en la madrugada del 1 de enero de 1959, sellando el triunfo militar de la Revolución Cubana.

Gestión de Estado y la tribuna de las Naciones Unidas

Consolidado el nuevo gobierno, Guevara asumió responsabilidades centrales en la reconstrucción institucional cubana. Como director del Departamento de Industrialización, presidente del Banco Nacional y posteriormente ministro de Industrias, impulsó la Primera Ley de Reforma Agraria, promovió la diversificación de la producción interna frente al monocultivo de azúcar y lideró los batallones de trabajo voluntario y la campaña nacional de alfabetización masiva de 1961, que redujo drásticamente el analfabetismo en los campos y ciudades.

En el plano teórico y económico, formuló el concepto del «hombre nuevo», defendiendo que la construcción socialista no podía depender exclusivamente de estímulos materiales individuales, sino de una transformación ética cimentada en la solidaridad social y el compromiso colectivo.

En diciembre de 1964, en su condición de representante oficial de Cuba ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, pronunció un histórico discurso en Nueva York. Vestido con su uniforme verde olivo, denunció la explotación colonial en los países del Tercer Mundo, la agresión militar en Indochina y los bloqueos económicos, cerrando su intervención con una proclama que sintetizó el despertar político de la región: «Porque esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha, de gigantes, ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia».

La renuncia al poder y la marcha hacia Bolivia

En 1965, en el punto más alto de su influencia gubernamental, el Che tomó una determinación atípica en la historia del poder político: renunció a sus cargos ministeriales, a la nacionalidad cubana y a su grado de comandante militar. En una carta pública de despedida, explicó que «otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos», partiendo primero al Congo para apoyar a las guerrillas lumumbistas y estructurando luego su proyecto de liberación continental en Bolivia.

Su objetivo estratégico en Sudamérica consistía en crear un foco guerrillero en la cordillera que sirviera de catalizador a las luchas campesinas y obreras de Argentina, Perú y el Cono Sur. Pese a las duras condiciones de aislamiento geográfico, la falta de apoyo logístico urbano y los rigores físicos provocados por su asma crónica, mantuvo el mando de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN de Bolivia) durante once meses hasta su caída en combate en octubre de 1967.

A 59 años de su fusilamiento en La Higuera, su legado no reposa únicamente en la famosa fotografía capturada por Alberto Korda que dio la vuelta al planeta, sino en el precedente de un dirigente que abandonó las comodidades del triunfo institucional para sostener en el terreno, hasta las últimas consecuencias, el principio de la soberanía popular y la emancipación latinoamericana.

Redacción Internacional

Redacción Internacional

Columnista

Cubre el panorama global y su impacto directo en Colombia.