Colombia perdió 686.000 empleos en agosto: el desempleo desestacionalizado tocó su nivel más alto en dos años
El mercado laboral colombiano experimentó un brusco retroceso durante agosto de 2026, con la destrucción neta de 686.000 puestos de trabajo en comparación con el mes de julio. La contracción llevó la tasa de desempleo ajustada por estacionalidad hasta el 9,7 %, su registro más elevado en los últimos dos años, según documentó un informe de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá reseñado por Bloomberg Línea.
La tasa de ocupación —la proporción de personas en edad productiva que efectivamente cuentan con un trabajo remunerado— descendió del 59,0 % en julio al 57,3 % en agosto. En términos absolutos, el número de ocupados en el país se redujo de 24,3 millones a 23,6 millones de personas, mientras que los desocupados crecieron de 2,2 millones a 2,5 millones.
El efecto de la inactividad: el desempleo real rozaría el 11 %
El informe financiero destaca una particularidad estadística determinante para dimensionar el impacto del deterioro: el incremento paralelo de la población inactiva, que pasó de 14,7 millones a 15,1 millones de personas.
En los cálculos del mercado laboral, se clasifica como «inactiva» a la persona en edad de trabajar que no tiene empleo pero tampoco sale a buscarlo activamente (por desaliento, labores de cuidado no remuneradas o estudio). De acuerdo con el análisis del Banco de Bogotá, una fracción considerable de los 686.000 trabajadores que perdieron su ocupación en agosto no pasó a engrosar de inmediato la fila de búsqueda de trabajo, sino que se replegó hacia la inactividad. Si la tasa de participación laboral se hubiera mantenido en los niveles registrados en julio, la tasa de desempleo nacional no se habría ubicado en el 9,7 %, sino que habría escalado hasta el 11,0 %, lo que evidencia que el indicador oficial absorbió solo una parte del choque ocupacional.
La manufactura lidera la destrucción con 240.000 bajas
Al evaluar el comportamiento interanual (agosto de 2025 frente a agosto de 2026), la industria manufacturera se consolidó como el sector más golpeado, con la pérdida de 240.000 puestos de trabajo.
Este saldo negativo coincide con el informe de la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial del DANE, que reportó para agosto una caída del 3,7 % en la producción real fabril y un retroceso del 3,5 % en las ventas reales, registrando descensos en 29 de las 39 actividades industriales analizadas. En el acumulado de los primeros ocho meses de 2026, la producción industrial apenas avanza un 0,4 %, mientras el personal ocupado en fábricas retrocede un 1,0 %.
La pérdida de puestos de trabajo también impactó a otras ramas económicas:
- Actividades artísticas y entretenimiento: 102.000 empleos menos.
- Agricultura, ganadería y pesca: 91.000 puestos destruidos.
- Actividades inmobiliarias: caída de 31.000 ocupados.
- Sector financiero y seguros: reducción de 27.000 plazas.
- Alojamiento y servicios de comida (hotelería y gastronomía): 17.000 puestos menos.
En contraste, el comercio minorista amortiguó parcialmente el balance global al incorporar 150.000 ocupados frente al año anterior —respaldado por un crecimiento del 7,3 % en sus ventas reales en agosto, mientras la construcción sumó 80.000 puestos y los servicios sociales y comunitarios agregaron 96.000.
Dólar barato, freno turístico y presiones de costos
El equipo de investigaciones económicas identifica presiones macroeconómicas concretas detrás del freno laboral. En primer lugar, la apreciación del peso colombiano frente al dólar ha abaratado las importaciones de bienes terminados, restando competitividad a los fabricantes nacionales en el mercado interno. Además, el escaso dinamismo del sector industrial en 2026 ha estado concentrado en actividades de capital intensivo pero baja absorción de mano de obra, como la refinación de petróleo y la elaboración de bebidas.
En segundo término, el sector turístico muestra señales de desaceleración: la llegada de visitantes extranjeros no residentes entre abril y julio cayó un 7,7 % interanual (pasando de 1,5 a 1,4 millones de viajeros), afectando la demanda en hoteles y restaurantes. A su vez, el sector agropecuario resintió el encarecimiento internacional de los fertilizantes y los rezagos climáticos derivados del fenómeno de El Niño.
Panorama regional y proyecciones hacia 2027
En el mapa territorial, la destrucción de empleo exhibió disparidades marcadas. Pereira —afectada en su infraestructura productiva por eventos sísmicos recientes— registró el mayor retroceso ocupacional del país en la medición a doce meses. No obstante, Santa Marta reportó la segunda mayor caída interanual, a pesar de no haber sufrido afectaciones materiales directas por desastres naturales, lo que sugiere la presencia de factores estructurales de debilidad económica local. Ciudades como Quibdó y Manizales también redujeron su ocupación, mientras Cali, Popayán y Armenia mostraron aumentos moderados.
De cara a los próximos meses, las proyecciones del Banco de Bogotá advierten sobre vientos en contra para la generación de empleo debido a la rigidez de las tasas de interés bancarias, el ajuste del gasto público y la menor contratación institucional. Para las 13 principales áreas metropolitanas, la entidad proyecta que la tasa de desempleo promedio anual cerrará en 8,8 % en 2026 y subirá al 9,4 % en 2027, confirmando un ciclo de menor absorción laboral en los centros urbanos de Colombia.
